Calzado de protección según la NOM-113: por qué ningún modelo sirve para todos los puestos de tu planta
En muchas plantas, «zapato de seguridad» es una sola línea en el sistema de compras: una descripción, una talla, un proveedor. Para la NOM-113-STPS-2009 no es así. La norma define siete tipos de calzado de protección, cada uno para un riesgo distinto. Además establece, desde su introducción, que antes de usarlo debe hacerse un análisis de los riesgos a los que estará expuesto el usuario. Ese análisis determina el tipo y el grado de protección que se requiere, las limitaciones del calzado y las condiciones del entorno que pueden afectar la protección.
Este artículo explica qué es cada tipo, qué riesgo cubre y dónde suelen cometerse los errores de selección. Sirve para que HSE, Compras y RH hablen el mismo idioma con los equipos de planta.
Qué es el calzado de protección (y por qué «de seguridad» no describe una sola cosa)
La NOM-113 define el calzado de protección como aquel que incorpora características especiales para proteger al usuario de lesiones durante su trabajo. Además, debe estar diseñado y fabricado para cumplir las especificaciones de la norma. La norma aplica al calzado que se fabrique, comercialice, distribuya o importe en territorio nacional.
Todos los tipos deben cumplir primero requisitos generales del corte, como resistencia al desgarre. Sobre esa base, cada tipo suma la prueba de su riesgo específico. La protección no está en el nombre del producto, sino en la característica que la norma verifica.
Los 7 tipos de la NOM-113 y el riesgo que cubre cada uno
| Tipo | Nombre | Marcado | Riesgo que cubre | Dato de la norma |
|---|---|---|---|---|
| I | Ocupacional | O | Riesgos menores: cortaduras, laceraciones, golpes contra objetos | Sin característica especial de protección |
| II | Puntera de protección | PP | Impacto y compresión en los dedos | Impacto de 101.7 J ± 2 J; compresión de 11.135 kN ± 0.2 kN |
| III | Dieléctrico | D | Choque eléctrico | Prueba a 14 000 V c.a., 60 Hz, 1 minuto, con fuga no mayor a 1.0 mA |
| IV | Metatarsal | PM | Impacto directo al empeine (además de lo que cubre el Tipo II) | Impacto de 101.7 J ± 2 J |
| V | Conductivo | C | Disipar la electricidad estática del cuerpo al piso, para reducir la ignición de mezclas explosivas o sustancias inflamables | Resistencia eléctrica no superior a 100 kΩ |
| VI | Resistente a la penetración | RP | Objetos punzocortantes que puedan traspasar la suela | Resistencia mínima de 1 200 N |
| VII | Antiestático | A | Reducir la acumulación de estática, con una resistencia lo bastante alta para ofrecer protección limitada contra choque eléctrico | Resistencia entre 100 kΩ y 1 000 MΩ |
Tres lecturas prácticas de la tabla:
- El Tipo I no es «un zapato de seguridad básico». La norma lo define para puestos con riesgos menores. Si el puesto tiene riesgo de impacto o compresión, el Tipo I no está diseñado para eso.
- Cada tipo cubre una zona o un riesgo concreto. La puntera cubre dedos. El Tipo IV protege el empeine. El Tipo VI protege la planta.
- Los tipos V y VII no son lo mismo que el III. Los tres tienen que ver con electricidad, pero con objetivos distintos: aislar frente a choque eléctrico, disipar estática o limitar su acumulación.
Tres errores de selección que nacen de leer mal la clasificación
1. Asignar calzado ocupacional a un puesto con riesgo de impacto. Por definición, el Tipo I no incorpora la protección de los tipos II al VII. Si el análisis de riesgo detecta caída de objetos o compresión, se necesita como mínimo un calzado con puntera de protección (Tipo II).
2. Asumir que la puntera protege todo el pie. El Tipo II protege los dedos. Si en el piso hay objetos punzocortantes, la protección de la planta corresponde al Tipo VI. Si el riesgo es un golpe directo al empeine, corresponde el Tipo IV.
3. Confundir dieléctrico, conductivo y antiestático. El dieléctrico protege contra choque eléctrico. El conductivo está pensado para disipar carga estática hacia el piso, y el antiestático para limitar su acumulación. Son funciones distintas, y elegir uno por otro en un área con riesgo eléctrico o con atmósferas inflamables es un error de selección, no una preferencia.
Cómo leer el marcado del calzado antes de recibir un lote
La NOM-113 exige marcar el calzado, en español, al menos en un pie de cada par. Debe incluir:
- Fabricante o importador, o su marca registrada.
- País de origen.
- Modelo o clave.
- Talla.
- Contraseña oficial de cumplimiento con la norma.
- Protecciones que ofrece.
- Materiales del corte, el forro y la suela.
Cómo concientizar a los equipos de planta
Para que el colaborador entienda por qué su calzado es ese y no otro:
- Explica la protección en lenguaje del puesto. Por ejemplo: «Tu calzado tiene puntera porque en tu estación pueden caer piezas».
- Enseña a leer las letras del marcado (PP, PM, D, C, RP, A) durante la inducción.
- Evita el intercambio de calzado entre puestos o áreas. Un par que sirve en un puesto puede no servir en otro.
- Refuerza el tema en la capacitación periódica, que la NOM-017 pide reforzar al menos cada dos años.
- Escucha los reportes de ajuste y comodidad. Un calzado que lastima se termina quitando, y RH lo ve en la rotación.
Cuando ningún modelo de catálogo cubre tu puesto
Hay puestos con combinaciones de riesgo que un catálogo estándar no resuelve. En Avanza fabricamos marca propia desde 2014 y tenemos maquila propia en León desde 2019, por lo que podemos evaluar un desarrollo a partir del análisis de riesgo de tu puesto. No vendemos zapatos de seguridad: evitamos riesgos, retrasos y problemas en tu operación.
Solicita una muestra del modelo para tu puesto o habla con un asesor de Avanza para revisar tus puestos y el tipo de calzado que corresponde a cada uno.

