En muchas plantas, «calzado dieléctrico» se pide como sinónimo genérico de «calzado que protege de la electricidad». El problema es que esa generalización puede llevar a comprar el tipo equivocado — y en un puesto con riesgo eléctrico real, eso no es un detalle menor.
No vendemos zapatos de seguridad. Evitamos riesgos, retrasos y problemas en tu operación — y entender exactamente qué protege el calzado dieléctrico (y qué no) es el primer paso para evitar ese riesgo.
Qué es el calzado dieléctrico
El calzado dieléctrico es, según la NOM-113-STPS-2009, el calzado de protección Tipo III, destinado específicamente a proteger al usuario contra riesgos de choque eléctrico. A diferencia del calzado antiestático o conductivo —que gestionan la electricidad estática que genera el propio cuerpo—, el dieléctrico cumple una función de aislamiento: evita que una corriente eléctrica externa (un cable vivo, un equipo energizado, una instalación defectuosa) pase a través del calzado hacia el cuerpo del trabajador.
Es, en términos simples, una barrera aislante entre el pie y una fuente de energía eléctrica.
Cómo se comprueba que un calzado realmente es dieléctrico
Esto es algo que Compras y HSE deberían poder pedir en la ficha técnica: la NOM-113 exige una prueba de rigidez dieléctrica específica. El calzado se somete a un potencial eléctrico de 14,000 volts de corriente alterna, a 60 Hz, durante un minuto, y debe soportarlo con una corriente de fuga que no exceda 1.0 mA.
No es una prueba simbólica: es una prueba de alto voltaje diseñada para simular un contacto accidental serio. Si un proveedor no puede mostrar el respaldo de esta prueba, lo que está ofreciendo no está certificado como Tipo III, sin importar cómo lo llame comercialmente.
En el marcado del calzado, bajo la NOM-113, el dieléctrico debe identificarse con la letra D (o la palabra completa «DIELÉCTRICO»).
En qué puestos de trabajo es realmente necesario
El calzado dieléctrico se necesita en cualquier puesto donde exista riesgo de contacto con circuitos o equipos eléctricos energizados. Los casos más claros en la industria:
- Electricistas industriales y personal de mantenimiento eléctrico, que trabajan directamente con tableros, paneles o cableado energizado.
- Personal cerca de subestaciones eléctricas o equipos de alta y media tensión.
- Técnicos de mantenimiento general en plantas donde no siempre se puede garantizar que un circuito esté completamente desenergizado antes de intervenir.
- Operadores de maquinaria con componentes eléctricos expuestos, en sectores como automotriz, metalmecánica y manufactura pesada.
Dónde NO debe usarse (y por qué esto sorprende a muchos compradores)
Aquí está el punto que más confusión genera: el calzado dieléctrico no debe usarse en ambientes de trabajo donde existan atmósferas inflamables o explosivas. Esto se debe a que, al ser un aislante, no cumple ninguna función de disipación de electricidad estática — que es justamente lo que se necesita en esos ambientes para evitar una chispa.
En otras palabras: un mismo trabajador no puede usar el mismo par de zapatos dieléctricos en un área con riesgo de choque eléctrico y luego pasar a un área con manejo de solventes o polvos combustibles esperando la misma protección. Son riesgos distintos que requieren tipos de calzado distintos (conductivo o antiestático, según el caso).
Una condición que reduce su efectividad y casi nadie revisa
La NOM-113 también advierte algo que debería formar parte de cualquier programa de mantenimiento de EPP: las propiedades dieléctricas del calzado se pueden reducir considerablemente en ambientes húmedos, o cuando la suela y el tacón presentan desgaste o están contaminados con líquidos u otros materiales.
Esto tiene una implicación práctica directa para HSE: un calzado dieléctrico correctamente certificado en el momento de la compra puede dejar de ofrecer protección real meses después, si no se revisa su estado. La inspección periódica del calzado dieléctrico —no solo su compra— debería ser parte del protocolo de seguridad eléctrica de la planta.
Este artículo se basa en las especificaciones de la NOM-113-STPS-2009, Capítulo 5 (clasificación Tipo III) y Capítulo 6.3 (especificaciones y método de prueba de rigidez dieléctrica). Para definir si un puesto específico requiere calzado dieléctrico, se recomienda validar la matriz de riesgo eléctrico con el equipo de HSE de la planta.
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